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Oct

25

Woody Penélope Barcelona

VickyCristina

La verdad es que Barcelona nunca fue mi ciudad preferida en el mundo. En comparación con Valencia, donde viví un año, Barcelona tiene, ¿cómo decirlo?, demasiados turistas todo el tiempo. Este año volví a Barcelona un par de veces y, simplemente, me enamoré. La arquitectura de Gaudí es algo vivo, es parte de lo que la ciudad y su gente respiran; una ciudad cosmpolita, vanguardista, llena de rincones y recovecos que vale la pena descubrir.

Parece que a Woody Allen le pasó algo parecido. Luego de haber roto su promesa de nunca filmar fuera de Nueva York, sustituyéndola por Londres, donde filmó películas realmente interesantes, como Match Point, Allen miró hacia Barcelona, y hacia los actores españoles más famosos en Hollywood: Penélope Cruz y Javier Bardem. Claro está que ni la presencia de Barcelona, ni la de los excelentes Cruz y Bardem serían garantía de una buena película.

Vicky Cristina Barcelona, que así se llama la obra, se estrenó este año en Cannes, con bombos y platillos, como corresponde a un film rodado en Europa por un director top de los Estados Unidos, en un festival que cada año se ve más americanizado, desde aquella Palma de Oro a Pulp Fiction a principios de los noventa.

Más allá del recibimiento que tuvo la película en los distintos festivales, la misma ha creado polémicas ya desde el rodaje.  La oferta de rodar en Barcelona surgió de la productora local MEDIAPRO, luego del gran fracaso comercial en los Estados Unidos de la película de Allen Cassandra’s Dream. La ciudad de Barcelona invirtió un millón de euros en la producción, y los rodajes de Allen recibieron un enorme apoyo logístico por parte de la municipalidad. Las críticas fueron desde el descontento por el cierre de calles y comercios, y la ínfima compensación a sus dueños, hasta la acusación algo más patética de que el alcalde y las autoridades “se daban codazos” para sacarse fotos con Woody, y de que el trato que se le dio al tema en general fue casi provinciano, y poco digno de una ciudad tan cosmopolita como la capital de Cataluña.

Pasado el revuelo, lo que queda son las imágenes. La película cuenta la historia de dos amigas, Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlet Johansson) que van de vacaciones a Barcelona, y se involucran con un seductor artista Juan Antonio (Bardem), junto a quien deciden hacer un viaje. La historia se complica, de menage-a-trois a menage-a-quatre y más, cuando ambas mujeres tienen affaires con Juan Antonio y con la aparición de María Elena (Cruz), su ex-mujer, quien también se involucrará con el personaje de Johanssen. Entre todos estos enredos amorosos hay un trasfondo de amor por la ciudad y por el arte, con elementos de pintura, poesía, literatura, y hasta cine, actividades en que los protagonistas se encuentran embarcados.

Un punto de vista distinto sobre una de las ciudades más vibrantes y excitantes del mundo, y una nueva revisión de los temas tradicionales de un gran artista del séptimo arte, Vicky Cristina Barcelona es una película que merece ser vista, aunque más no sea, por mera curiosidad. Si el visionado trae un gustillo de comerse unas tapas bebiendo una caña por las Ramblas o el aroma de las flores un día de sol por la Sagrada Familia, Woody puede considerarse satisfecho, Barcelona ya es tan suya como nuestra.

-Verónica Pamoukaghlián, desde Montevideo

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