Aug
28
La nueva telenovela latinoamericana
Una de las exportaciones culturales más importantes de Latinoamérica es, sin duda, la telenovela. Muy diferentes de la mayoría de las soap operas norteamericanas, las telenovelas latinas se nutrieron del exitoso cine melodramático, fundamentalmente mexicano y argentino, de los años 40 y 50.
Si bien lo que el melodrama como género propone es simplemente poner el foco en los conflictos de las relaciones humanas, el melodrama televisivo latinoamericano tiene unos parámetros muy claros y específicos, que han permanecido casi constantes por décadas. Lo que en Latinoamérica llamamos telenovela generalmente cuenta la historia de una chica buena y pobre que se enamora de un hombre rico, cuya familia malvada se interpone en el camino de este amor. Con diversas variantes, este ha sido el argumento de la gran mayoría de las telenovelas tradicionales.
El tono de las mismas es generalmente exagerado y maniqueísta, y en el final, siempre triunfa el amor. La audiencia de las telenovelas tradicionales en Latinoamérica se compone en su mayoría por amas de casa, por lo cual su horario casi siempre se encuentra en la tarde, cuando los maridos se van a trabajar. Para las mujeres de bajos recursos, la telenovela es un escape que les permite vivir cada día un poco de la vida glamorosa de esa heroína pobre, con la que es fácil identificarse, que de un momento a otro será rescatada de la pobreza por su príncipe azul.
Una diferencia importante con las soap operas norteamericanas, es que la condicionante principal de la telenovela es que pasa todos los días, mientras que en los Estados Unidos, los productos más cercanos al género, como por ejemplo Grey’s Anatomy, solamente se emiten un día a la semana. Pero las telenovelas latinoamericanas tradicionales, que son las que vienen generalmente de México, Colombia o Venezuela están mucho más cerca de The Bold and the Beautiful que de Grey’s Anatomy.
Hay dos países que se han destacado en generar innovaciones interesantes en la producción de telenovelas. Por un lado Brasil, con TV Globo a la cabeza, ha sido pionero en contar telenovelas con gran producción, reconstrucciones de época y contextos interesantes, con conflictos más reales y más cercanos a la gente común que los del género tradicional. Sus telenovelas más fuertes se emiten por la noche, y atraen tanto a hombres como a mujeres; llegando a haber casos en que el país se ha parado por completo para ver el último capítulo de novelas como VALE TODO, ROQUE SANTEIRO o EL CLON.
Por otra parte Argentina es un caso especial. Con una gran producción de telenovelas tradicionales, este país ha logrado combinar este exitoso negocio con el nuevo negocio de la innovación del género y la exportación de los formatos. Allí han coexistido telenovelas como PADRE CORAJE, un excelente producto, pero aún acotado a los lineamientos básicos del género, con MONTECRISTO, que integraba conflictos políticos y sociales de gran profundidad, o RESISTIRÉ, más emparentada con el David Lynch de TWIN PEAKS, que con sus pares de México o Venezuela.
Dentro de esta convivencia pacífica, en la Argentina se pueden ver en el horario de la tarde las telenovelas más tradicionales, y en el horario de la noche las más innovadoras, con potencial de atraer a un público que excede ampliamente al tradicional de las amas de casa. La innovadora LALOLA ha sido, hasta la fecha, la más exitosa de las segundas.
Colombia es también un caso especial. Con un nivel de producción excelente y muy cuidado, sus productos se han comenzado a despegar un poco de la ceñida estructura de la telenovela tradicional. El más exitoso ejemplo de esto ha sido BETTY LA FEA, que hoy es un enorme éxito en los Estados Unidos.
Un hecho que a los latinoamericanos nos resulta extrañamente curioso es el suceso que han obtenido las telenovelas latinoamericanas, especialmente las argentinas, en los mercados de Europa del Este. Las estrellas de telenovela argentinas como la cantante y actriz uruguaya Natalia Oreiro suelen viajar a Rumania o Rusia a dar conciertos para decenas de miles de fans, que cantan a coro las canciones de sus telenovelas favoritas, sin saber una palabra de español.
Con productos más modernos que estos, como Betty la Fea o Lalola, el fenómeno ha pasado la ex-cortina de hierro, y se ha instalado, para quedarse, en la Europa Occidental, y los Estados Unidos. Aunque, por ahora, los norteamericanos simplemente compran los formatos, y rehacen las novelas en inglés, con sus propias estrellas. El futuro dirá si alguna vez sucederá lo hasta ahora impensable: la emisión de los productos originales por las grandes cadenas norteamericanas.
-Verónica Pamoukaghlián
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