Jul
23
El embajador cantante
Aun en tiempos de globalización, es comun que el norteamericano/europeo medio tenga una idea folclórica de Latinoamérica, mucho más cercana de la realidad de una comunidad agrícola de Bolivia, que de el día a día de ciudades como Lima o Montevideo. La inusual historia del actual embajador de los Estados Unidos en el Paraguay pareciera confirmar en parte esta visión de nuestra región.
Luego de un intenso servicio diplomático en países como Uruguay, Panamá, Venezuela y, notoriamente como Jefe de la Misión de Asuntos de los Estados Unidos en La Habana, James C. Cason, originario de New Jersey, fue designado hace tres años embajador de su país en la República del Paraguay, que se encuentra entre los países con menor influencia cultural y política de Sudamérica. Con un clima caluroso y semi-tropical, y una larga historia de caudillos y dictadores, se podría caer en el facilismo de identificar al Paraguay con el estereotipo de la típica “República Bananera”.
Pero, más allá de los estereotipos, el destino diplomático del sexagenario Cason es uno de los países latinoamericanos con una tradición indígena más fuerte. Contando con dos lenguas oficiales, el guaraní y el español, Paraguay es un país que mantiene viva su herencia cultural como pocos. Cason observó con interés este fenómeno, y no se le ocurrió mejor idea que aprender la lengua nativa. Solamente este hecho le dio al embajador una fama inusitada.
Hasta aquí la fábula del colonizador que llega a una tierra nueva y aprende la lengua autóctona. Pero Cason fue mucho mas alla: en otro acto de originalidad, no conforme con aprender el guaraní, Cason se dedicó a aprender canciones indígenas. Resultado: grabaciones con los mejores músicos del país, conciertos multitudinarios, y rotación continua en los medios locales. Obteniendo un gran exito, el disco de musicas autoctonas de Cason llevo al ambito pop la rica tradicion cultural y musical del Paraguay.
En el final de su carrera, el embajador encontró una nueva veta artística, y, a pesar de las duras críticas a su talento como cantante, el pueblo, fascinado por el gesto hacia su lengua y cultura, se ha puesto de su lado. A modo de ejemplo, mil personas acudieron a uno de sus conciertos. Mas alla del folclore, una cosa es cierta: su transformación de hombre fuerte en La Habana a estrella pop continuará dando que hablar tanto en el norte como en el sur de nuestro continente.
-Veronica Pamoukaghlian
Es cierto que el hombre no sabe cantar pero estoy muy de acuerdo con el pueblo paraguayo. Ése fue un verdadero gesto de amistad del embajador estadounidense y me encantaría si más de nuestros diplomáticos se portaran así al representar mi país.
Querido Ryan
La verdad es que tienes toda la razón.
No es común que un embajador tenga ese gesto hacia una cultura tan ajena.
Gracias de nuevo por tu aporte.
Acabo de contestar los posts en el artículo sobre las malas palabras
Salud
Verónica