Jan
23
Cómo ganar amigos e influir en las personas, estilo español
Recibí hace poco la siguiente carta de Caja Madrid, mi banco en España. Se trata de un anuncio de la oferta de servicios bancarios en inglés por Internet. Estamos ya en el año 2008 y ¿apenas están trabajando en ello?, ¿Qué pensarán del siguiente paso? ¡¿La posibilidad de pagar cuentas online?!
La primera oración de la carta me irritó. Aquí está lo que decía:
En un país cuyo idioma aún no domina… Bien, alto ahí. ¿Qué? ¡Que suposición tan increíble sobre un extranjero que tiene una cuenta en su banco! Dudo que alguna vez usted llegara a ver una carta en ese estilo de un banco suizo a su clientela internacional… puede improvisar para pedir cualquier cosa –como un plato en un restaurante- porque sabe que una equivocación no resultará demasiado grave e incluso a veces divertido… sí, intente decirle eso al comensal con alergia a los mariscos al cual le sirven la paella con mejillones.
Para hacer aún más insultante el agravio, en el frente del sobre están traducciones al inglés para tres platos españoles tradicionales. Sólo sucede que son platos que el turista ordinario con una copia maltratada de Lonely Planet ya conoce o, al menos, puede adivinar fácilmente. Por ejemplo, “calamari” es un entremés sumamente popular en los Estados Unidos. En algunos lugares ¡es virtualmente un plato de comida rápida! Para alguien que no habla el idioma, no es muy difícil deducir que “calamari” es lo mismo que “calamares.”
Como sea, el texto en el frente del sobre, debajo de mi nombre y dirección, dice:
Calamares a la romana are fried squid
Pescaito frito is marinated battered fried fish
Paella is saffron rice with vegetables and meat or seafood.
Dentro del sobre, adjunto a la carta, está un menú con palabras españolas deletreadas fonéticamente. Todo el asunto es risible. En la parte superior del menú dice “Practice your Spanish with the MENU not with your MONEY”.
No sabe cuándo detenerse: “Sometimes deciding what to order in a Spanish restaurant requires a great deal of thought,” dice el menú falso, antes de añadir que los clientes angloparlantes ordenan su comida “without really thinking about what you’re ordering.”
Wow, gracias por el psicoanálisis barato. Todo el asunto es extremadamente condescendiente. Ojalá tuviera un scanner para poder publicar la carta y pudierais percibir el (irritante) efecto en su totalidad. El sujeto que firmó esta misiva, un tal José Andrés Fernández Marín, no tiene idea. Lo triste del asunto es que el “genio” que diseñó esta campaña, probablemente recibió muchas felicitaciones de sus jefes por crear esta carta tan tonta y torpe. Si tuviera una copia del clásico libro de auto-ayuda de Dale Carnegie en español, se los enviaría.
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