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Apr

18

On second thought…

…maybe VERDE isn’t such a bad apple after all. Got an email today from Kathleen, a Voices en Español reader, containing a hauntingly lovely green-centric poem by Spanish poet Federico García Lorca. Thanks, Kathleen!

Romance Sonambulo

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendra? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
Verde came, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

–Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo per su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
–Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
–Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
–Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

–Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas;
¡dejadme subir!, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Donde está, díme?
¿Donde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te qinero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

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One Response to “On second thought…”

  1. 1
    Eugene Says:

    A mí me gusta también O.P.:
    —————–
    La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
    follajes donde cantan las letras,
    palabras que son árboles,
    frases que son verdes constelaciones.

    Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran
    como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
    como la yedra a la estatua,
    como la tinta a esta página.

    Brazos, cintura, cuello, senos,
    la frente pura como el mar,
    la nuca de bosque en otoño,
    los dientes que muerden una brizna de yerba.

    Tu cuerpo se constela de signos verdes
    como el cuerpo del árbol de renuevos.
    No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa:
    mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.
    ———————————————

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